A menudo las empresas pasan por alto el enorme potencial de los calendarios promocionales como herramienta de marketing y los que a esto nos dedicamos oímos frecuentemente cosas como “¡están muy vistos!” o “¿pero aún existen?”

Está claro que los dispositivos que llegaron con las nuevas tecnologías incorporan calendarios virtuales, pero esto no significa que los físicos tengan que morir. La gente sigue disfrutando contemplándolos, cogiéndolos, contando con un dedo los días, pasando las hojas de los meses. Los calendarios publicitarios no solo se resisten a quedar relegados, sino que nunca han mantenido unas ventas tan altas como ahora. Desde Promología les decimos a esos agoreros que dan por amortizados a los calendarios: “los muertos que vosotros matáis, gozan de buena salud”

REPARTAMOS FOLLETOS

¿Qué siente usted cuando, caminando tranquilamente por la calle, alguien le entrega un folleto? La gran mayoría de las respuestas a esta pregunta son muy negativas y se condensan en molestia e irritación. Lo mismo cuando nos vemos obligados a sacarlo debajo del limpiaparabrisas de nuestro coche, cuando los encontramos en nuestro buzón, etc… Muchos negocios se están cuestionando los folletos como forma de hacer publicidad y se plantean la posibilidad de que sean más perjudiciales que beneficiosos para su marca.

Si yo ahora les dijera que he inventado un folleto que la gente agradece recibir, que casi nadie tira, que lo van a colgar de la pared de su casa o negocio o poner encima de una mesa escritorio, ¿qué me dirían? Seguro que se dispararía su interés.

Estos folletos se llaman calendarios promocionales. Los hay que cuestan solo unos pocos céntimos para tiradas medianas y pueden ser repartidos como folletos en su barrio o por toda la ciudad.

¿REGALOS DE EMPRESA?

Solo los calendarios de alta gama deberían ser considerados como regalos de empresa, a pesar de que muchos negocios los usan año tras año para obsequiar a sus clientes en época de Navidad. Nada que objetar, ya que en esto se manifiestan como un artículo promocional especial y el público está acostumbrado y, por tanto, no habrá los efectos nocivos que se presentan cuando un cliente recibe un regalo que considera inadecuado a sus merecimientos. Pero el enorme valor de los calendarios publicitarios tal vez se revele cuando sean repartidos aleatoriamente entre desconocidos, ya sea aprovechando eventos que atraigan a público de nuestro target, o, simplemente, por la calle o buzoneando (eso, como si fueran folletos) Porque no solo exhiben la marca durante un año, sino que pueden dar mucha información sobre la empresa y sus servicios.

SILENCIOSA Y PRODUCTIVA ACTIVIDAD

Una vez entregado el calendario publicitario comienza su productiva actividad, apenas sin ser notado, pasando casi desapercibido, pero dejando su impronta en cada mirada, en cada consulta, en cada persona, en cada minuto.

Ya sea colgando de la pared, encima de una mesa o repisa los humildes calendarios son los titanes de la publicidad y pocas cosas pueden hacer tanto por un negocio costando tan poco.

En Promología podemos ayudarle a diseñar una campaña basada en calendarios promocionales para que sea un éxito, adaptándonos a sus necesidades, peculiaridades y presupuesto.

Prohibida la reproducción total o parcial sin permiso.   © Promología ®

Desarrollado por Hacermiweb